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Etapas del duelo

Posted on : 11-09-2009 | By : Lidia | In : La pérdida de un hijo

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Incredulidad: es la parte de la negación, confusión, nos quedamos paralizadas en nuestra emoción, en nuestra vivencia y tenemos el deseo de salir corriendo hacia un lugar donde esto no este pasando, la fantasía de despertar y que todo haya sido un sueño.

Regresión: cuando traspasamos la incredulidad no queda mas remedio que conectarnos con el dolor, nos damos cuenta, y entonces la situación nos invade, nos desborda nos tapa, es un golpe tan fuerte como una explosión. Es la etapa que lloramos como chicos, gritamos, pateamos, desgarradamente, es inútil tratar de hacernos razonar. Estamos en shock por la noticia, aquí empezamos a sangrar, empezamos a tener conciencia de lo que paso…

La Furia: ya lloré, hice todo lo irracional, ya intenté negar lo que pasaba y a ahora lo irremediablemente llega la furia, es rabia mucha rabia, nos enojamos, con quien? con todos, médicos, dios, pareja, porque alguien tiene que ser responsable, o con el destino o con la vida que nos arrebato a nuestro hijo y hasta nos enojamos con quien nos abandonó, porque? porque?. La furia intenta protegernos un poco mas de lo que sigue, el dolor…. Lo que reemplaza a la furia es la culpa.

La Culpa: nos empezamos a sentir culpables, por habernos enojados con quienes nos dejaron, y nos enojamos con nosotras por no haber podido evitar que muriera, y empezamos a pensar estupideces, “si yo hubiera…”, es la sensación de la omnipotencia, culparnos que lo habríamos podido evitar, voy mintiendome para adentro, es el resentimiento, después la etapa mas temida…

La Desolación: es la verdadera tristeza, aquí nos damos cuenta que no hay nada que podamos hacer, que el otro no va a volver, y esto nos da impotencia, alucinamos sus olores, aquí también esta nuestro fantasma, la soledad de estar sin el otro, con los brazos vacíos, conectamos con la certeza que hemos perdido algo definitivamente, nos damos cuenta que las cosas nunca van a volver a ser como eran, este es el camino de las lagrimas. Esta es la etapa de la tristeza que duele el cuerpo, la falta de energía, es dolorosa y aplastante, quien ha muerto en realidad, es un pedacito de nosotras.. Idea de que estamos en ruina.

La Fecundidad: revalorizamos, un poco exagerados las virtudes del que se fue. Y hacemos algunas cosas dedicados a esa personita, regalos, poemas. Y valoramos lo que vivimos juntos, escuchamos canciones que le cantábamos con alegría, nos damos cuenta lo parecidos que éramos, esta es el puente hacia la salida, es el principio de la reconstrucción, es el comienzo de que mi camino me lleve de alguna manera ser útil para mi o para otra persona.

La Aceptación: aquí tendríamos que separarnos, diferenciarnos, asumir sin lugar a duda que nuestra hija murió y no soy yo. Que la vida terminó para ella, no para mi. Resituarnos en la vida que sigue, no sería quien soy si no la hubiese conocido, algo de esa personita quedó en mi. Aquí termina el camino, porque me doy cuenta de todo lo que esa personita me dio, (los pocos momentos compartidos y recordarlos con alegría). La discriminación y la interiorización me permitirán la posibilidad de seguir adelante, a pesar que es como todas las heridas también quedará una cicatriz para siempre, el dolor disminuirá, pero no se olvida.

Etapas del duelo que nos compartió Pao.

Comentarios (1)

Cecilia López

Me encanto lo que escribiste me identifique con cada etapa y afortunadamente me doy cuenta que por fin llegue a la aceptacion y aunque toda la vida me va a doler en el alma tengo que seguir adelante algun dia Dios me va a conceder la dicha de estar al lado de mi hijo y voy a comermelo a besos y poderle decir que su mama lo ama con toda el alma

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